Cuatro grúas para trasplantar 220 toneladas de árbol

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Cuatro inmensas grúas izaron el conjunto

En Donostia- San Sebastián, tres imponentes secuoyas dominan ya el paisaje de Pío XII, compitiendo en protagonismo con la fuente y el hotel Amara Plaza. Durante 45 años estos árboles se han desarrollado en la parcela del instituto Peñaflorida que el mes pasado fue derribado para levantar un nuevo centro educativo. La polémica por la tala de la mayoría de los árboles de la zona quedó adormecida cuando se decidió ’salvar’ del apeo a estos tres singulares ejemplares. La operación de trasplante fue, sin lugar a dudas, espectacular y se llevó a cabo con una treintena de operarios en la noche del martes al miércoles.

El director de la empresa contratada por el Ayuntamiento (Doctor Arbol), Gerard Passola, explica que todo empezó «hace 8 meses» cuando el anterior gobierno municipal les pidió asesoramiento ante el próximo derribo del instituto. Se convino que los ejemplares de más valor eran este grupo de tres secuoyas (Sequoiadendrom giganteum) con más de cinco décadas de antigüedad. La cosa se quedó ahí. Tras las elecciones y el cambio de gobierno «se retomó el tema y fuimos concretando la operación» que finalmente se decidió «en septiembre-octubre». Esta empresa ha hecho trasplantes en varios países, pero ninguno de estas dimensiones. La altura del mayor de estos árboles es de 22 metros y el peso del conjunto, incluido los 1,30 metros de grosor de la tierra, se acerca a las 220 toneladas.

Desde las 22.30 horas del martes comenzó la fase final. Cuatro inmensas grúas izaron el conjunto, una vez introducida en la parte inferior una estructura de vigas y tubos de hierro. La ‘góndola’ debía viajar en vertical sobre un transporte especial que fue trasladándolo a paso de tortuga por la calle Manuel Collado hasta Pío XII. Apenas 200 metros, pero que exigieron desmontar señales de tráfico, semáforos y farolas, además de sortear las copas de los grandes cedros de las inmediaciones. Media docena de guardias municipales cortaban el tráfico, 10 empleados de grúas Usabiaga empezaron la fase final del traslado hasta el jardín definitivo a las 2.32 horas. Nueve minutos después, las tres secuoyas descansaban en su definitivo emplazamiento entre una salva de aplausos. Una botella txakoli fue lanzada como si de la botadura de un buque se tratase. Los trabajos seguirán esta semana hasta urbanizar la zona y se prolongarán durante un año porque «lo que nos importa es que estos tres ejemplares sigan viviendo». La operación ha costado 92.360 euros. El técnico municipal Juan Mari Odriozola explicó que «es un gesto para que la gente entienda el valor del arbolado».

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Secuoyas transplantadas

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Transporte especial Usabiaga

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