
5º Puente. Donostia
El quinto puente ya está más cerca de ser una realidad. Ayer de madrugada, en una compleja y espectacular operación de ingeniería, se colocaron los arcos metálicos que lo soportarán y sobre los que comenzará a desarrollarse en las próximas fechas. Para realizar estas labores fue necesario cortar el tráfico en la zona durante más de medio día, a partir de las nueve de la noche del viernes. Los vehículos que entraban en la ciudad desde la A-8 fueron desviados desde el vial de borde del Urumea por el barrio de Riberas de Loiola, mientras que la circulación hacia el Centro se ordenó por Sancho el Sabio para desembocar en el Paseo de Bizkaia a través de la calle Azpeitia. No se registraron incidentes a reseñar y los trabajos pudieron desempeñarse con tranquilidad.
Las primeras pinceladas de este nuevo puente, situado frente al hotel Amara Plaza y que lleva el nombre del lehendakari José Antonio Agirre, se dieron con el montaje de una gigantesca grúa en el lado opuesto al del establecimiento hotelero. Sólo en este cometido fueron necesarias varias horas. Paralelamente se montaron otras dos grúas de menor tamaño y un camión, cuya utilidad era controlar todos los cambios de posición de los arcos y el sistema de contrapesos.
Una vez que ya ha sido instalada la estructura metálica del puente, se colocará posteriormente el tablero y se retirará el islote de piedras y tierra que ha sido necesario hasta ahora para su ejecución. Ello ha reducido de forma importante el cauce del río, que recuperará su fisonomía anterior. Se espera que el puente pueda estar operativo para finales de este año, aunque no hay una fecha definitiva para la finalización de los trabajos.
En principio, los plazos de la obra reflejaban que el puente debía estar concluido para finales del año pasado, pero en la práctica los trabajos se culminarán con casi doce meses de retraso. Desde el Ayuntamiento se apuntan varias causas para explicar esta demora. La primera de ellas, un paro en los trabajos debido a que se decidió cambiar el material previsto en principio para ahorrar 300.000 euros de los 4 millones de presupuesto y se pasó de emplear acero inoxidable a acero convencional. La modificación provocó que se anulara el contrato con la primera empresa y tuviera que contarse con otra. Tampoco la realización de los nudos de engarce de los arcos metálicos que se llevaron a cabo en Asturias fue fácil y la soldadura se complicó más de lo previsto.
Todo ello ha hecho que no se cumpliera el primer plazo, fijado en diciembre de 2009 (debía estar terminado antes que el sexto, recientemente inaugurado), pero tampoco el segundo, corregido para agosto de este año. La función principal del quinto puente será la de alcanzar a los vehículos al otro lado del río, al paseo Federico García Lorca, para desde allí abandonar la ciudad por el sexto puente, bien en dirección a la Autovía del Urumea o tomando la A-8 hacia Irun. Es una estructura fundamental en la revolución viaria que se está produciendo en el barrio de Amara.
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